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MEJOR QUE EXPLICARLO, ILUSTRARLO

MEJOR QUE EXPLICARLO, ILUSTRARLO

 

 

Según la RAE, la ilustración es una “estampa, grabado o dibujo que adorna o documenta un libro”, pero es sin duda una definición arcaica, puesto que la ilustración hace tiempo que transgredió sobradamente el soporte del libro.

De hecho podríamos decir que su origen es anterior al concepto de libro como tal, pero en cualquier caso, lo cierto es que se ha vuelto imprescindible en otras disciplinas -e incluso medios- como el videojuego, el cine, la publicidad o más recientemente las redes sociales, situándose por lo tanto, y por derecho, entre las técnicas de comunicación visual más versátiles y eficaces que se manejan en la actualidad. Probablemente se trate de la consecuencia evolutiva del uso de la ilustración como reclamo publicitario, principalmente a partir de mediados del siglo XIX y con especial impacto y profusión durante el siglo XX, al menos hasta su último tercio en el que el uso de la fotografía primero y el audiovisual después, la desbanca en buena medida.

 

Ilustración para carátula de disco

 

Curiosamente ese último periodo de menor prevalencia mediática es el de la explosión del arte de ilustrar, vinculado casi exclusivamente a la aparición y proliferación del cómic para adultos y en menor medida quizá al fenómeno fan de la música popular, en pósteres o carátulas de discos, que produce en las décadas de los setenta y los ochenta una generación de ilustradores que rompen con los conceptos tradicionales e imprimen un carácter indudablemente creativo e interpretativo a sus trabajos: Frank Frazzetta; el espectacular Berni Wrightson y sus no menos espectaculares compañeros de The Studio; el francés Moebius; el británico Tim White; H.R. Giger, el suizo que nos volvió locos con Allien; la californiana Olivia De Berardinis, una de las escasas mujeres en la escena de la época; los italianos Liberatore y Milo Manara; Boris Vallejo; los españoles Vicente Segrelles y Luis Royo; el argentino Óscar Chichoni … Y solo por mencionar algunos, porque la lista es interminable.

Precisamente Chichoni dice “... en un cierto género de pintura se plantea un hecho prevalentemente estético, donde la composición y el uso del color suelen tener una preponderancia sobre la anécdota. En la ilustración, en cambio, existe siempre una carga narrativa más evidente y directa. Por lo tanto creo que una ilustración es una suma de calidad estética, buena técnica y originalidad narrativa”. Esa narrativa es precisamente la que dota a la ilustración con un tremendo potencial comunicativo.

 

Ilustración para blog

 

Pero será en el siglo XXI cuando la ilustración eclosione definitivamente como la magnífica herramienta que es, además del lenguaje creativo que propone en sí misma. Uno de los síntomas visibles de que es así es la proliferación de ilustradoras en las últimas décadas, aportando una producción de inmensa calidad y una notable variedad de temáticas y técnicas, un cambio de paradigma en una profesión tradicionalmente masculina salvo contadas excepciones: solo en España Paula Bonet, María Gómez, Carmen Saldaña, Alba Flores, Ana Mushell o Luisa Corres del Rey son algunos excelentes ejemplos de los muchos que hay. Y por supuesto también hay que considerar el avance tecnológico como vía de desarrollo de la ilustración, pues la digitalización no solo ha abierto una ventana a un nuevo mundo de posibilidades gráficas y creativas, sino que ha conducido a acelerar de una forma impensable hasta apenas hace tres décadas los procesos constructivos y, especialmente, los reproductivos.

Pero además la ilustración permite discursos que otras técnicas no: por ejemplo, la ilustración científica, la médica o la de naturaleza, posibilita plantear soluciones imposibles para la fotografía, pues se trata de representar las cualidades de una especie y no las de un individuo; el ilustrador recrea por lo tanto al ejemplar perfecto -inexistente en realidad-, en la pose idónea, con iluminación y colores ideales y con todos los atributos que identifican a su especie nítidamente destacados. De ahí que las mejores guías de identificación de fauna o flora sean siempre ilustradas.

 

Ilustración para magacín

 

Otro fenómeno reciente y muy notable ha sido el uso masivo de ilustración en publicidad durante la pandemia del covid-19, cuando las imposibles condiciones para hacer rodajes con actores han potenciado inusualmente los spots animados o incluso los sencillamente ilustrados. La facilidad de la técnica, generalmente desarrollada por el autor o autora en la intimidad de su estudio, se ha llevado el gato al agua en este periodo; si no tienes actores, dibújalos.

 

Ilustración para señalización interpretativa

 

Por todo eso, hoy más que nunca la ilustración es una profesión con eso que llamamos “salida”; jamás en la historia tanta gente se dedicó a ella, lo que no quiere decir que no queden muchas cosas por hacer y derechos por conquistar. Porque la ilustración funciona, viste, es diferenciadora, no necesariamente más cara (aunque caro o barato son conceptos muy relativos en los procesos creativos), es versátil, fresca y potencialmente muy atractiva. Así es que a nosotros no nos cabe duda; mejor que explicarlo, ilustrarlo.  

Walk on the wild side.

Estaban Alex Ferguson, Sarah Ferguson, los tractores Massey Ferguson y Ferguson el protagonista de 4321 de Paul Auster. Y ahora también estamos nosotros; Ferguson.
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